GASTON GOOR
“La jeunesse d’Alexandre”

Técnica:
Pastel dorado sobre papel negro

Edición:
1971
Firmada y fechada abajo a la izquierda.

Dimensiones:
42,5 x 60,5 cm (Enmarcado)

 

3.800,00 

Gastón Goor y la inspiración clásica

Gaston Goor (Francia, 1902-1977) fue una figura singular del arte francés del siglo XX. Consagró su carrera a los ideales de la belleza helenística y la antigüedad clásica. En lugar de seguir las tendencias modernas, optó por un camino atemporal basado en modelos antiguos. Su obra refleja una profunda admiración por el equilibrio, la armonía y la forma humana idealizada.

Creada en 1971, La jeunesse d’Alexandre ( La juventud de Alejandro ) pertenece al período tardío de Goor y muestra su visión artística madura. El joven Alejandro Magno aparece como símbolo de poder y gracia emergentes. Este tema reaparece con frecuencia en la obra de Goor. Le permitió explorar la mitología heroica a la vez que celebraba la perfección física. A través de este tema, Goor se alineó con la tradición académica francesa y la enriqueció con un espíritu neorromántico.

Técnica y uso de materiales

El enfoque técnico de Goor en esta obra es a la vez singular y exigente. Utilizó pastel dorado sobre papel negro, una elección que desafía los métodos de dibujo convencionales. En lugar de añadir sombras a una superficie clara, extrajo la luz directamente de la oscuridad. Esta inversión confiere a la imagen una gran fuerza visual.

El fondo negro actúa como un vasto espacio arquitectónico. Realza el brillo del pastel dorado y crea sutiles variaciones de luz. Como resultado, las figuras parecen casi esculturales. La musculatura del caballo y las proporciones del joven se asemejan a las formas de bronce de un bajorrelieve. Las líneas precisas de Goor, especialmente en la crin del caballo y la anatomía de Alexander, revelan su sólida formación en ilustración clásica.

Valor artístico y coleccionable

Desde la perspectiva del coleccionista, La jeunesse d’Alexandre establece un refinado vínculo entre la antigüedad y la modernidad. Goor rechazó la abstracción y abrazó la claridad figurativa. Su lenguaje visual resulta atemporal y sigue en sintonía con las tradiciones artísticas occidentales arraigadas en la cultura mediterránea.

El contraste entre el dorado y el negro confiere a la obra una presencia imponente. Encaja a la perfección en interiores clásicos y contemporáneos. Firmado y fechado en 1971, el dibujo captura a Goor en la cúspide de su técnica. Hoy en día, los coleccionistas valoran su obra por su precisión, elegancia y profundidad mitológica. La demanda se mantiene fuerte tanto en el mercado europeo como en el estadounidense.